¿Crees que Cusco termina en la ciudadela inca? Piénsalo de nuevo. Si bien Machu Picchu es la joya de la corona, el Ombligo del Mundo esconde rincones donde el tiempo parece haberse detenido y donde la conexión con los Andes se siente a flor de piel.
Si eres de los que busca historias que contar y no solo fotos que mostrar, estos son los lugares que deberías incluir en tu próximo itinerario:
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Tipón y el Culto al Agua: Un laboratorio de ingeniería hidráulica inca donde el sonido del agua fluyendo por canales de piedra te transportará a un estado de paz absoluta.
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Waqrapukara: La fortaleza «en forma de cuernos». No es de fácil acceso, pero la vista sobre el cañón del Apurímac es, sencillamente, de otro planeta.
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El Barrio de San Blas al Atardecer: Olvida las tiendas de souvenirs por un momento. Sube a sus miradores cuando el sol cae; ver cómo se encienden las luces de la ciudad es un espectáculo que no cuesta ni un sol.
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Andahuaylillas: Conocida como la «Capilla Sixtina de América». Por fuera parece una iglesia sencilla, pero por dentro es una explosión de arte barroco andino que te dejará sin aliento.
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Salineras de Maras (desde una perspectiva distinta): No solo las veas de lejos; prueba la sal rosada recolectada a mano y siente la energía de miles de pozas blancas brillando bajo el sol serrano.
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No dejes tu aventura al azar. Los cupos para nuestras rutas de autor son limitados para garantizar una experiencia personalizada.